¿Por qué no puedo activar la abundancia en mi vida?


Ayer aprendiste que la abundancia es una energía que puede estar activa o no en ti, que no se trata de ir a buscarla ni de atraerla sino de darnos cuenta que ya somos abundantes pero simplemente no nos permitimos serlo, sentirlo y creerlo. Por lo tanto si no tienes que buscarla en el exterior significa que la única forma de “conseguirla” es convirtiéndote en una persona abundante y responsabilizándote de todo aquello que no te permites hacer y ver para serlo.

Y precisamente de esto vamos hablar hoy sobre ¿Por qué no te permites ser, creer y sentirte como la persona abundante que eres y mereces ser?.


La realidad por la que no tienes abundancia en tu vida es porque no te comportas como una persona abundante, tus pensamientos son de carencia por lo tanto creas emociones densas, es decir, tu energía es baja y la vibración que lanzas al mundo es algo así como “Hola me llamo Laura y me siento muy pequeñita, no merezco nada bueno y me da miedo todo lo que no vibre en esta misma vibración de carencia porque no sé que hacer con ello”. ¿Y el Universo que hace? dice “oído cocina, marchando una pizca de personas que te den migajas, una pizca de situaciones densas y poco más porque aunque te muestre lo contrario no vas a ser capaz de verlo”. Y así pasas tus días mendigando magia y amor sin entender que no podrás tenerlo hasta que tú te conviertas y te des permiso de ser abundante.


Teniendo en cuenta que ser abundante significa sentirse pleno con la persona que eres y lo que tienes ahora mismo, en el instante presente, vamos a poner consciencia en que comportamientos te hacen vibrar en lo contrario, en carencia:



- El miedo: las personas abundantes tienen en común: el éxito, la realización y la responsabilidad. Es muy común, más de lo que piensas, sentir en lo más profundo de tu ser miedo a responsabilizarte de tus dones, miedo a sacarlos, mostrarlos y brillar. Sé que suena un poco extraño y puedes pensar, ¿Quién no querría ser una persona exitosa y realizada? Pues yo misma, a mí personalmente, me a costado muchísimo responsabilizarme de mis dones y utilizarlos para brillar. Siempre he tenido pensamientos muy limitantes en mi cabeza, mi ego me perseguía para que me quedará en la zona de confort, no vaya a ser que no lo consiga y vuelva a sentirme fracasada.


Práctica:

Presta atención a tus pensamientos y a tus emociones, muy dentro de ti esta la respuesta y seguramente tengas un bloqueo porque tienes miedo a brillar y eso no te permite sentirte abundante. ¿Por qué? Porque no puedes responsabilizarte de tus dones, por lo que no puedes realizarte y mucho menos tener éxito = sentimiento de fracaso y no sentirte suficiente.


- Falta de merecimiento: este sentimiento va de la mano del miedo, de echo, podría ir dentro del mismo apartado porque uno es consecuencia del otro, pero he preferido ponerlo por separado. La falta de merecimiento podría ser uno de los orígenes por los que tienes miedo de ser una persona abundante, no sentirte merecedora de la abundancia puede venir por dos motivos:


  1. 1. Tus padres: eres lo que tus padres de hicieron creer que merecías y lo que viste que tus padres se permitían. Por supuesto, si tus padres no se sentían abundantes no pudieron educarte y mostrarte que tu mereces y eres abundante.

  2. 2. Transgeneracional: una o las dos líneas paternas tienen un bloqueo con la abundancia y has venido a sanarla.

  3. 3. Proyecto sentido: es el proyecto de vida, el motivo por el cual te trajeron al mundo, consciente o inconsciente que tus padres planearon para ti antes de nacer. Si os interesa que desarrolle este tema dejádmelo en Instagram y haré un vídeo sobre el proyecto sentido.

- La queja: este comportamiento es uno de los más tóxicos y pegajosos que conozco. No necesitas mucha práctica para convertirte en una profesional de la queja porque tiene un punto adictivo y de carácter social que incluso te ayuda a sentirte aceptado por otras personas y perteneciente a un grupo. ¿O es que tú nunca has quedado para quejarte de lo mal que va el país, la economía, el colegio de los niños, tu marido…?. La queja te hace vibrar en carencia absoluta porque vives permanentemente con la sensación de que todo lo que te rodea esta mal o no es suficiente y, ¿sabes que es lo peor de todo?. El 90% de las personas que se quejan tienen todo lo que necesitan para ser felices y estar tranquilos pero su queja constante no les permite ver y agradecer lo que SÍ tienen. Este comportamiento de aleja de ver lo abundante y afortunada que eres, te aleja de la gratitud y te envuelve de energía de baja vibración.


Práctica:

me gustaría que solo por hoy te comportaras como si ya lo tuvieras todo y por tanto evitaras quejarte en voz alta, evitaras estar con esas personas que sabes que siempre se quejan y si no puedes, limítate a estar en la mesa y escuchar lo tóxico que es mantener estas conversaciones.

Si tienes pensamientos de queja fíjate si hay alguno que se repite con más asiduidad y planteate de qué manera puedes responsabilizarte por ti misma para que puedas dejar de quejarte.


- La comparación: tu ego pone el foco en el exterior para enseñarte donde están tus carencias, el problema es que no sabes utilizar las señales que tu ego te muestra. En vez de utilizarlas a tu favor las utilizas en tu contra y es aquí donde nacen pque me enrolle mucho con este tema porque ya sabes de que va la comparación, así que, prefiero pasar directamente a poner consciencia y a la práctica.


Práctica:

Me gustaría que la próxima vez que tu ego se compare con otra persona, situación, estilo de vida te pararas a pensar por un momento en el sacrificio que esa persona esta pagando, tanto económico como personal, para mantener esa vida, ese cuerpo o ese trabajo. Me gustaría que respondieras honestamente dos preguntas:

1. ¿Realmente estas dispuesto a pagar ese precio?

2. ¿Qué estas haciendo tú para merecer eso que tanto críticas y envidias de esa persona?.



Espero que esta entrada al blog os abra los ojos de igual manera que me ayudó a mí para darme

cuenta que la abundancia no podía activarla hasta que yo misma no me sintiera merecedora de ella, sanara el miedo que tenía de convertirme en alguien brillante, tuviera el valor de lanzarme y finalmente quitara de mi día a día hábitos que entorpecían este camino como la queja y la comparación.

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